Poesías

ZUNIFREDO GARCÍA VÁZQUEZ    ||   Montejaque   |   EL HACHO 40

No soy poeta, ni jamás lo he pretendido en ningún momento de mi vida; pero supongo que los humanos de vez en cuando, y sobre todo en nuestras soledades y en los momentos de angustias nos surge la inspiración y emborronamos papeles y con ello nos desahogamos. Yo no voy a ser una excepción y también en ciertos momentos he emborronado esos papeles y escrito alguna que otra poesía y la he metido en el cajón de los olvidos, sin darle otro valor que el de mi desahogo personal.

Hoy, a petición de mi amigo Juan de Castro, que siempre me sugiere una colaboración en la revista “El Hacho”, he querido sacar a la luz algunas de estas poesías que no quiero se me las juzgue por su valor literario, sino por el mensaje que con ellas quiero transmitir.

RECATO

Hay hombres como el viento huracanado,
que a la fuerza han de cantar
y a toda costa sonar;
¡qué vano esfuerzo, el de este viento airado
que sólo sabe silbar!

Y viendo que su hermosa sinfonía
no le permite entonar,
¡pues se dedica a bramar!;
rompiendo de este modo la armonía
de sus notas, al gritar.

Cuantas veces se aspira y se pretende
al ser humano forzar
y sus ideas cambiar,
sin ver que, quien tal hace no comprende
que hacer esto, es insultar.

Si a un insulto con otro contesta,
si a un grito sigue un tronar…
¿Quién puede así dialogar…?
El insulto no vale por respuesta
porque insultar, no es hablar.

¡Con lo fácil y hermoso que resulta
no dar voces ni chillar!;
Que la mejor respuesta a quien insulta,
sin duda alguna, es callar.

MUERTE AMIGA

Nace el sol de madrugada
y se muere en el ocaso
de poniente;
la vida, tan apreciada,
va muriendo paso a paso…
lentamente.

Elegid la mejor cosa,
aquella que más amamos
y queremos;
cuando vamos a la fosa
que a todos nos hace hermanos…
la perdemos.

Como quiera que la muerte
vendrá a segar tu camino
con guadañas,
aprenderás que es tu suerte;
verás claro que el destino
no te engaña.

Curado en salud del susto
que producen esas muertes
vespertinas,
te encontrarás más a gusto
pensando que son las suertes
que adivinas.

¡Esta es la verdad más cierta!
Que la muerte, ni se anuncia
ni se sabe;
pues cuando llame a tu puerta,
el tiempo de la renuncia
ya no cabe.

Quien más pierde es el pudiente,
porque la muerte le quita sus riquezas;
cuando muere el indigente
gana más, porque se evita
de pobrezas.

No te emborraches de honores
que fácil te ofrece el mundo
con engaño;
prueba a beber los licores
del desprecio y el profundo
desengaño.

¡Muere un poco cada día!;
así tomarás conciencia
de la vida;
quien con la suerte se alía,
considera su existencia
por perdida.

IRA

La Ira es como un volcán
en ignición violenta;
la Ira es una tormenta
inmersa en un huracán.

Olas que vienen y van
en mares exasperados.

Mil caballos desbocados
produciendo un terremoto;
la ira es el maremoto
de mil ríos desbocados.

MODESTIA

Dejando a la humildad abandonada,
buscamos todo aquello que queremos
sin ver, que lo más cerca que tenemos
resuelta cosa vana y despreciada.

Ansiosas de una gloria deseada,
decimos verlo todo y nada vemos;
¿para qué presumir de que sabemos,
si sabemos que no sabemos nada?

A todo sacar punta y poner tilde,
hacer de paja ajena sus despojos,
demuestra la postura del pedante.

Vestirse con el traje de humilde
y admitir una viga en nuestros ojos,
es mucho más honrado y elegante.

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