La Trata de Seres Humanos

NORA DE CASTRO   ||   Montejaque   |   EL HACHO 38

A

finales del siglo XIX, se usaba el término de “trata de blancas” para referirse a mujeres europeas con fines de explotación sexual de países del Este de Europa sobre todo -en otras ocasiones solo eran de descendencia caucásica pudiendo provenir casi de cualquier parte del mundo- ya que la demanda de mujeres de raza blanca era mayor y así se podía diferenciar de lo que se conocía como “trata de negros”, esta última hacía referencia al comercio de personas traídas exclusivamente del continente africano. A pesar de la distinción léxica eran lo mismo, propiedad canjeable.

En la actualidad, las víctimas de la trata de personas no son solo mujeres blancas, por eso, hoy hablamos de trata de personas, dado que cualquiera ya sean hombres, mujeres, niñas y niños, pueden ser víctimas de trata para diversas finalidades de explotación.

Acabar la trata de mujeres y niños con fines de explotación sexual, y en general con toda derivación de la práctica es un reto para las administraciones nacionales sobre todo teniendo en cuenta la dimensión transnacional de esta grave violación de los derechos humanos, por lo que este hecho ha supuesto uno de los objetivos más importantes de las organizaciones internacionales desde hace más de cien años. Sin embargo, la primera regulación en el ámbito internacional referida específicamente a la trata de personas con independencia de la finalidad de explotación, se produce el 15 de noviembre del 2000 en Palermo (Italia). El Protocolo de Palermo o “Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños”: el acuerdo internacional más importante en cuanto a la definición de trata de personas, se recogió la primera definición oficial sobre la trata de personas consensuada internacionalmente, asentando el marco legal comúnmente conocido. El Estado Español lo firmó y ratificó, entrando en vigor el 25 de diciembre de 2003.

La trata de personas se define como “la captación, el traslado, trasporte, la acogida o recepción de una persona utilizando la violencia, amenazas, engaño, rapto, el abuso de poder o abuso de la situación de vulnerabilidad o la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esta explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos forzados, la esclavitud o las prácticas analógicas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.”

La trata de personas es una forma de delincuencia organizada, valorada en miles de millones de dólares, que constituye una forma de esclavitud moderna. Para los delincuentes, las víctimas de trata no son más que mercancías que pueden utilizarse y venderse para obtener beneficios. Hay un desprecio total por la dignidad y derechos humanos.

Son muchas las distintas formas de explotación en la que pueden desarrollarse la Trata:

  • Trata de personas para someterlas a trabajo forzado.

Las víctimas de esta extendida forma de trata proceden principalmente de países en proceso de desarrollo. Son captadas y sometidas a trata mediante engaño y coacción, y siendo retenidas en condiciones de esclavitud.

  • Trata de personas para la realización de actividades delictivas forzosas.

Esta forma de trata permite a las redes delictivas obtener beneficio sin riesgo alguno para los verdaderos artífices. Incluyen robo, cultivo de drogas, venta de mercancías ilícitas y mendicidad. A menudo se exigen cuotas a las víctimas y pueden sufrir duros castigos si no las alcanzan.

  • Trata de mujeres para su explotación sexual.

Esta frecuente forma de trata afecta a todas las regiones del mundo, en países de origen, de tránsito o destino. En los países en vías de desarrollo y también en segmentos vulnerables de la población de los países desarrollados se embauca a mujeres y niños con la promesa de un buen empleo y una vida mejor. Las víctimas reciben a menudo documentos de viaje falsos y una red organizada las transporta al destino donde se ven sometidas a explotación sexual. Las víctimas son permanentemente aterrorizadas y sometidas a condiciones inhumanas.

  • Trata de personas para la extracción de órganos.

En muchos países las listas de espera para el trasplante de órganos son muy largas y los delincuentes han aprovechado esta situación para lucrarse a costa de la desesperación de los pacientes. La salud de las víctimas, incluso sus vidas, se ponen en peligro, pues las operaciones clandestinas pueden llegar a realizarse sin seguimiento médico.

  • Tráfico de personas.

El tráfico de personas se encuentra estrechamente vinculado con la trata de personas, pues muchos migrantes pueden ser víctimas de trabajos forzosos a lo largo del viaje. Los traficantes pueden forzarlos a trabajar en condiciones inhumanas con el fin de pagar su paso ilegal entre fronteras.

Las diferencias básicas entre la trata de personas y el tráfico ilícito de inmigrantes se basan principalmente en el consentimiento, la explotación y la transnacionalidad.

Mientras que en el tráfico ilegal de personas los migrantes consienten el tráfico, en la trata nos encontramos con víctimas que no han dado ningún tipo de consentimiento, y en el caso de lo hubiesen dado han sido resultado de un engaño con el fin de someterles a explotación y lucrarse de su actividad. Por otro lado, la explotación en el tráfico ilegal de personas termina con la llegada de los migrantes a su destino, mientras que en la trata la explotación persiste durante un tiempo indefinido, estas víctimas suelen resultar tremendamente afectadas y explotadas por sus captores. En cuanto a la transnacionalidad, el tráfico ilegal es siempre transnacional mientras que la trata puede ser transnacional o nacional, dado que las víctimas son trasladadas a otro Estado o desplazadas de un lugar a otro dentro del mismo Estado.

En este artículo me he centrado en la identificación de la nueva esclavitud que lamentablemente ha aumentado sin precedentes en las últimas décadas; este problema a pesar de haber sido denominado “esclavitud moderna”, de novedosa no tiene nada, no es en realidad un fenómeno de nuestro tiempo sino un problema con tanta antigüedad que nadie sabría decir cuando comenzó. Su origen se remonta a la trata y tráfico de esclavos. Ya en los primeros textos mesopotámicos encontramos referencias a la esclavitud como una institución arraigada.

La esclavitud de la era moderna en Europa se encuentra estrechamente relacionada con el colonialismo o al menos el auge de la práctica. Portugal debido a su gran demanda de trabajadores de campo fue el primer país europeo en cubrir esa demanda con la importación de esclavos en 1444, comenzaron siendo un número reducido proveniente de distintos puntos de las costas africanas, una década después ya importaban centenares de esclavos… es de entender, imagínate una mascota con las capacidades de un hombre, los beneficios estaban asegurados. Estas pobres personas eran capturadas por otros africanos y transportado a la costa occidental de África. Viendo los beneficios, los españoles no tardaron en imitar este nuevo comercio, que tuvo su apogeo con el descubrimiento de América. En el siglo XVI, los conquistadores españoles redujeron a los jóvenes indígenas a esclavos, el no estar acostumbrados a las condiciones infrahumanas de esclavos ni tampoco inmunizados contra las enfermedades europeas provocó el derrumbe de la población indígena, total en las Antillas y parcial en el continente americano, provocando a su vez el tremendo auge de tráfico de esclavos y una normalización del comercio por parte de todos los Imperios, pues “era necesario”.

Esta breve visión de los antecedentes de la trata de seres humano tiene el único despropósito de demostrar la errante definición de esta aberración como “nueva”, “moderna”, “actual” o “de nuestros tiempos”. La esclavitud ha existido siempre, la trata de personas y el tráfico de seres humanos pueden ser conceptos modernos, pero para nada son hechos novedosos.

Con estos antecedentes históricos se pone en manifiesto la relevancia de estos actos criminales que cosifican a millones de personas y atentan contra los principios fundamentales de los Derechos Humanos, reduciendo a esas criaturas a meras mercancías arrebatándoles por completo su dignidad.

En el trascurso de la investigación, para mi sorpresa, existían gran número de Tratados Internacionales y normativas nacionales dirigidas a la abolición de la esclavitud, algunas de ellas se remontan al siglo XVIII, pero no ha sido hasta hace un par de décadas cuando la trata de seres humanos y las diferentes prácticas de servidumbre se han introducido en las agendas políticas mundiales, como si de un fenómeno desconocido se tratase.

Debe reconocerse que a pesar de todas las medidas adoptadas sigue siendo un fenómeno invisible para la sociedad, podemos suponer que esto se debe al tratamiento confuso que las autoridades e instituciones tanto nacionales como internacionales y los medios de comunicación han hecho de ella, englobándola equívocamente junto al tráfico ilícito de personas o la prostitución.

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