Relaciones a Golpe de Click

AYUNTAMIENTO   ||   Montejaque   |   EL HACHO 41

No debemos olvidar que el fácil acceso a las nuevas tecnologías a cada vez más tempranas edades, hace también que el concepto de las relaciones afectivas sexuales se vean condicionadas por la PORNOGRAFÍA on line.

Los mundos de lo amoroso y lo sexual se están transformando drásticamente a partir del uso generalizado de Internet. Actualmente hay una creciente disociación del sexo y los sentimientos y el cuestionamiento a los fundamentos tradicionales del amor romántico.

Estas transformaciones no solamente afectan el contacto en línea, sino también los encuentros cara a cara, teniendo como personajes protagónicos a los jóvenes que han crecido con las tecnologías y las usan como expertos en la vida cotidiana, estableciendo continuidad entre la socialización que ocurre en los mundos online y offline en sus vidas.

Son jóvenes que han aprendido a construir su identidad en múltiples pantallas y a comunicarse interpersonalmente por múltiples dispositivos tecnológicos.
Instagram, WhatsApp y otras RRSS, son aplicaciones que facilitan la comunicación interpersonal tanto con personas cercanas afectivamente y con grupos de pertenencia, como con desconocidos. También permiten monitorear las actividades de otros: identificar si un mensaje fue visto y a qué hora o si alguien estuvo conectado y hace cuánto tiempo, entre otras posibilidades. “La juventud siente, comunica y vive sus relaciones en la red social”.

Desde hace una década aproximadamente, pero muy especialmente a día de hoy, la pornografía se ha convertido en la herramienta utilizada por chicos y chicas para acercarse a la sexualidad. De hecho, en el último informe “(Des)información sexual: pornografía y adolescentes” de Save the Children publicado el 22 de Septiembre de éste mismo año, nos cuentan que más de 7 de cada 10 adolescentes en Andalucía consumen pornografía de manera frecuente, accediendo a ella por primera vez a los 12 años. Y como el porcentaje de chicos es del 87,5% y el de chicas de un 32%.

Llama aún más la atención, y de una manera extremadamente preocupante, que cuando intentan imitar lo que ven, no siempre solicitan el consentimiento previo de su pareja. El 10% de los chicos y chicas lo ha hecho sin el consentimiento explícito de su pareja y sin que a esta le haya parecido bien. Una tendencia que va en aumento, y que pone de manifiesto la clara y urgente necesidad de poner en marcha una educación afectiva y sexual que evite que la pornografía se convierta en el consultorio de la sexualidad para adolescentes. El peligro no es que vean pornografía, sino que su deseo sexual se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales, y creyendo que su consentimiento, deseos y preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en cuenta.

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